viernes, 21 de febrero de 2014

                           Cantar en un coro puede favorecer a las voz hablada?.

Sí, sí es beneficioso. Mientras  disfrutamos de hacer música y por sobre todas las cosas compartimos con un grupo de gente este placer, podemos entrenar y por supuesto  mejorarla voz hablada.

                       Por qué es posible mejorar la voz hablada mientras cantamos?.
Primero, porque entrenamos con mucha finura y precisión todos los sistemas que también intervienen en la voz hablada. Es como el entrenamiento físico que realiza una persona  que baila o estudia baile, o aquella que realiza cualquier otra actividad  física que por supuesto necesita adquirir unas destrezas y un alto grado de coordinación. Esa preparación, si esta bien hecha, mantiene el cuerpo flexible, un tono muscular adecuado para cada una de la actividades que realicemos durante el día, liberación de calcio para nuestros huesos, liberación de endorfinas, etc, etc. Por supuesto que todas esas adquisiciones redundan en nuestro bienestar diario. Pero además nos permite conocer nuestras limitaciones. Nos avisa  que debemos tomar medidas (dejar de hablar e hidratarme o ir al otorrinolaringólogo) cuando tengo un catarro, alergia o simplemente cansancio vocal.

                      ¿Qué características debe de tener el coro?

Debe ser un coro con mucho entrenamiento vocal previo al ensayo. En donde el director o los profesores que colaboran, conozcan de  técnica vocal y la utilización de la voz. Incluso que puedan los coreutas, tener un momento para ser escuchados individualmente para corregir cualquier desviación o mal uso.
                     

                        ¿Cualquier persona puede disfrutar de cantar en un coro?

En principio cualquier persona  que no tenga diagnosticada patología vocal. La persona con lesión, primero deberá realizar una reeducación vocal. Pero, para todos aquellos que no tienen patología y les apetezca cantar aunque no sepan cómo hacerlo,  tengan defectos fonatorios, cansancio vocal, incoordinación fonorespiratoria, etc, justamente para ellos escribo éste artículo.

                                    Qué ofrece el coro del Instituto de la voz?
Es un coro pequeño por lo tanto escucho a todos y a cada uno. Además realizo un gran cuidado de la voz, dedicando una gran parte del ensayo a desarrollar y adquirir tips vocales y si fuera necesario, doy algún refuerzo de clase para lograrlo.


miércoles, 22 de enero de 2014


¿Cómo sabemos que estamos hablando a la velocidad correcta?


Eso es difícil de establecer subjetivamente. Para ello necesitamos un avezado terapeuta del habla. La velocidad está también relacionada con el uso del aire. Debemos coger menos aire pero más seguido. Nos podemos dar una somera idea, si después de sostener una conversación, terminamos cansados vocalmente,  o incluso con  dolores musculares en la zona temporomandibular o escapular. También nos puede dar una pauta de alta velocidad, las veces que nos piden que repitamos una frase porque no nos entienden. Normalmente el que habla rápido responde a un perfil psicológico determinado. Una persona ansiosa, muy extrovertida, con necesidad de contar mucho en poco tiempo. Como el que habla más lento de lo necesario, suele ser una persona más minuciosa, con tendencia a la depresión. Es solo una  generalización superficial, pero aclara en algo los perfiles.


Si tenemos acento (por ejemplo andaluz) o pronunciamos mal la R o la S, ¿qué podemos hacer? ¿Intentamos disimular o corregir o mejor asumirlo?


Los acentos, la fonología propia de cada lugar es muy distinta a los problemas de  
¿Cómo sabemos que estamos hablando a la velocidad correcta?


Eso es difícil de establecer subjetivamente. Para ello necesitamos un avezado terapeuta del habla. La velocidad está también relacionada con el uso del aire. Debemos coger menos aire pero más seguido. Nos podemos dar una somera idea, si después de sostener una conversación, terminamos cansados vocalmente,  o incluso con  dolores musculares en la zona temporomandibular o escapular. También nos puede dar una pauta de alta velocidad, las veces que nos piden que repitamos una frase porque no nos entienden. Normalmente el que habla rápido responde a un perfil psicológico determinado. Una persona ansiosa, muy extrovertida, con necesidad de contar mucho en poco tiempo. Como el que habla más lento de lo necesario, suele ser una persona más minuciosa, con tendencia a la depresión. Es solo una  generalización superficial, pero aclara en algo los perfiles.


Si tenemos acento (por ejemplo andaluz) o pronunciamos mal la R o la S, ¿qué podemos hacer? ¿Intentamos disimular o corregir o mejor asumirlo?


Los acentos, la fonología propia de cada lugar es muy distinta a los problemas de articulación de uno o más sonidos del habla (sigmatismorotacisimo). Con respecto al acento de nuestro lugar de origen, todo depende de la necesidad o exigencia laboral a la que estamos sometidas. Si mantenerlo significa pérdida de trabajo o disminución de retribución económica, debo adaptarlo. En fin, si no me limita personal o laboralmente, bajo mi punto de vista, lo asumimos como rasgo de identidad propia.
Ahora, los problemas de articulación se deben corregir lo antes posible. Habrá que realizar una valoración concienzuda por un especialista en la materia, para establecer el  defecto, y saber si este es anatómico o funcional. Si es  orgánico, necesitamos un ortodoncista, un médico maxilofacial,  si es funcional, un rehabilitador del habla (logopedas).  La economía humana  es la suma de una gran cantidad de sistemas. La voz y el habla son solo una parte de esa red. A la larga, un defecto en uno de los mecanismos termina lesionando otros.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

¿Es aconsejable calentar la voz antes de hablar en público?


Sí, no sólo es aconsejable si no absolutamente necesario, aunque utilicemos micrófono. Es importante saber  que en una conversación habitual entre dos personas, en un sitio silencioso, podemos hablar entre unos 50 a 60 decibeles (volumen). En una ponencia, en una conferencia, necesitamos que nuestra voz se proyecte hasta la última fila de las sala durante todo el tiempo. Esto requiere que durante ese lapso, necesitemos una sonoridad de 90 decibles o en algunos momentos incluso más. Eso se consigue aumentando la presión respiratoria y coordinando  la musculatura laringea y orofacial (resonadores y articuladores)) para obtener el máximo rendimiento con el mínimo esfuerzo. Todos son sistemas musculares y hay que entrenarlos. Pensad que el sonido que se produce a nivel de cuerdas vocales tiene muy poca sonoridad (menos de 10 decibeles). Luego hay que amplificarlo. Debemos trabajar como un deportista profesional que se prepara para  jugar un partido o una competencia. Sobre todo aquellas personas que hacen de su voz un instrumento de trabajo.


¿Cómo podemos hacerlo?.


Además de seguir pautas de higiene vocal, producir sonidos como la r y pedorretas y otros (vibrantes). Además sonidos para mejorar la resonancia. Masajes laringeos. Entrenamiento respiratorio. A diferencia de lo que se cree, no necesitamos gran cantidad de aire, si no poco y dosificarlo. Todo esto se aprende, se automatiza. Somos muchos los profesionales que investigamos y trabajamos en éste tema para poder ayudar a todo el colectivo que depende de su voz para trabajar.


Si estamos tensas, ¿Es verdad que la voz de la mujer suena más aguda? ¿Cómo podemos relajarnos?


La laringe, como productora de la voz, es muy sensible a cualquier cambio tanto físico como emocional (la voz es el espejo del alma…….). En un estado de tensión, las cuerdas vocales que son músculos y la laringe en general, está  hipertónica. Por lo tanto la laringe se ubica más alta en el cuello (más parecida a la posición  de un niño) haciéndose más pequeña  la caja de resonancia. Esto impide el enriquecimiento del sonido y produce sobrecarga a nivel laringeo para que la voz adquiera sonoridad. Y por otra parte, las cuerdas vocales que para poder fonar tienen que contactar totalmente de una manera elástica entre ellas,  están rígidas. Con lo cual, la superficie de contacto se afina y se acorta, esto produce un sonido más agudo (la misma diferencia que hay entre un sonido de violín y violoncello por la características propias de cada cuerda). También, bajo esa tensión se puede producir un sonido con mucha pérdida de aire. En estas condiciones, necesitamos mucha más energía para obtener la misma sonoridad en la voz.


¿Cómo podemos relajarnos?


El entrenamiento vocal nos da seguridad y eso redunda en nuestro sistema nervioso central a la hora de utilizar nuestra voz. Asimismo una buena técnica respiratoria, además de darnos la energía de la voz, nos permite utilizar el diafragma y músculos respiratorios como elemento de relajación.



Tres consejos: uno para la postura ideal, otro para la respiración adecuada y otro para hablar en público.


Es difícil tratar de arreglar solo en una frase, nuestra postura. Lo estamos haciendo mal desde hace miles de millones de años.

Postura ideal


A)  Hay que establecer los apoyos fundamentales: los pies, en toda su superficie. Se esté sentada o de pie. A partir de ahí se estructura todo el cuerpo.

B)  Los hombros tienen que formar una cruz con la columna vertebral.


Respiración:


No coger mucho aire. El exceso de presión intratorácico con respecto al atmosférico genera mucha tensión en los sistemas que trabajan en la producción de la voz.

Hablar en público:


Como antes dije, la seguridad da tranquilidad. Saber que mi voz responde al esfuerzo, quita ansiedad.
 Cuidar mi estado de salud general, sobre todo en lo momentos de más exigencia vocal. Una simple indisposición estomacal afecta al funcionamiento del diafragma, y por lo tanto a la energía de la voz.